martes, 2 de febrero de 2021

Escuela de pensar desde casa

 

El filósofo Byung-Chul Han da 7 apuntes sobre la pandemia

9 Julio 2020 CULTURA INQUIETA

Byung-Chul Han es un filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

Supervivencia, sacrificio del placer y pérdida del sentido de la buena vida. Así es el mundo que vaticina el filósofo coreano Byung-Chul Han después de la pandemia: “Sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente”.



 Nacido en Seúl en 1959, Han estudió Filosofía, Literatura y Teología en Alemania, donde reside, y ahora es una de las mentes más innovadoras en la crítica de la sociedad actual. Según describe en una entrevista a EFE, nuestra vida está impregnada de hipertransparencia e hiperconsumismo, de un exceso de información y de una positividad que conduce de forma inevitable a la sociedad del cansancio.

El pensador coreano, global y viral en su fondo y forma, expresa su preocupación porque el coronavirus imponga regímenes de vigilancia y cuarentenas biopolíticas, pérdida de libertad, fin del buen vivir o una falta de humanidad generada por la histeria y el miedo colectivo.

"La muerte no es democrática", advierte este pensador. La Covid-19 ha dejado latentes las diferencias sociales, así como que “el principio de la globalización es maximizar las ganancias” y que “el capital es enemigo del ser humano”. A su juicio, “eso ha costado muchas vidas en Europa y en Estados Unidos” en plena pandemia.

Byung-Chul Han está convencido de que la pandemia “hará que el poder mundial se desplace hacia Asia” frente a lo que se ha llamado históricamente el Occidente. Comienza una nueva era.

El filósofo daba nueve apuntes importantes a propósito de la pandemia en una reciente entrevista para Carmen Sigüenza y Esther Rebollo, de Agencia EFE.

 Uno

“El coronavirus está mostrando que la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática.

La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades. Tienen que trabajar. El teletrabajo no se lo pueden permitir los cuidadores, los trabajadores de las fábricas, los que limpian, las vendedoras o los que recogen la basura. Los ricos, por su parte, se mudan a sus casas en el campo".

 Dos

“La pandemia no es solo un problema médico, sino social. Una razón por la que no han muerto tantas personas en Alemania es porque no hay problemas sociales tan graves como en otros países europeos y Estados Unidos. Además el sistema sanitario es mucho mejor en Alemania que en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia”.

 

Tres

“El segundo problema es que la Covid-19 no sustenta a la democracia. Como es bien sabido, del miedo se alimentan los autócratas[1]. En la crisis, las personas vuelven a buscar líderes. El húngaro Viktor Orban se beneficia enormemente de ello, declara el estado de emergencia y lo convierte en una situación normal. Ese es el final de la democracia”.

 

Cuatro

“Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierten en objetos de vigilancia digital. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud”.

 

Cinco

“El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplearán para prolongar la vida. En una sociedad de la supervivencia se pierde todo sentido de la buena vida. El placer también se sacrificará al propósito más elevado de la propia salud”.

 

Seis

“La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, que habíamos suprimido y subcontratado cuidadosamente. La presencia de la muerte en los medios de comunicación está poniendo nerviosa a la gente. La histeria de la supervivencia hace que la sociedad sea tan inhumana. A quien tenemos al lado es un potencial portador del virus y hay que mantenerse a distancia.

Los mayores mueren solos en los asilos porque nadie puede visitarles por el riesgo de infección. ¿Esa vida prolongada unos meses es mejor que morir solo? En nuestra histeria por la supervivencia olvidamos por completo lo que es la buena vida”.

 

Sietee

“La Covid-19 probablemente no sea un buen presagio para Europa y Estados Unidos. El virus es una prueba para el sistema. Los países asiáticos, que creen poco en el liberalismo, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, especialmente en el aspecto de la vigilancia digital y biopolítica, inimaginables para Occidente.

Europa y Estados Unidos están tropezando. Ante la pandemia están perdiendo su brillo. El virus no detiene el avance de China. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. La Covid-19 hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era”.

 

 

REFLEXIÓN

¿Crees que realmente es más fácil enfermar de coronavirus, o estar más grave cuanto más pobre eres? ¿Por qué?

¿Consideras bueno el sistema de salud español? ¿Te ha cambiado la percepción durante la pandemia? ¿crees que los problemas sociales que puede tener España como el desempleo hacen que la pandemia sea peor?

¿opinas como en el punto tres, que el coronavirus puede beneficiar a los partidos más autoritarios como en el caso de Hungría, al líder de la extrema derecha?

Para saber más sobre el punto cinco, lee el artículo siguiente.

Ese sacrificio del placer por la propia salud, ¿Crees que nos ha convertido en seres apáticos, sin sueños?

¿Es la pandemia un comienzo para una nueva era en la que Asia será quien tenga el poder?

 

ARTÍCULO SOBRE LA VIGILANCIA EN TIEMPOS DE COVID

La emergencia viral y el mundo de mañana. Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín

 

Byung-Chul Han 22 mar 2020 ELPAÍS

El coronavirus está poniendo a prueba nuestro sistema. Al parecer Asia tiene mejor controlada la pandemia que Europa. En Hong Kong, Taiwán y Singapur hay muy pocos infectados. En Taiwán se registran 108 casos y en Hong Kong 193. En Alemania, por el contrario, tras un período de tiempo mucho más breve hay ya 15.320 casos confirmados, y en España 19.980 (datos del 20 de marzo). También Corea del Sur ha superado ya la peor fase, lo mismo que Japón. Incluso China, el país de origen de la pandemia, la tiene ya bastante controlada. Pero ni en Taiwán ni en Corea se ha decretado la prohibición de salir de casa ni se han cerrado las tiendas y los restaurantes. Entre tanto ha comenzado un éxodo de asiáticos que salen de Europa. Chinos y coreanos quieren regresar a sus países, porque ahí se sienten más seguros. Los precios de los vuelos se han multiplicado. Ya apenas se pueden conseguir billetes de vuelo para China o Corea.

Europa está fracasando. Las cifras de infectados aumentan exponencialmente. Parece que Europa no puede controlar la pandemia. En Italia mueren a diario cientos de personas. Quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes. Pero también cabe observar sobreactuaciones inútiles. Los cierres de fronteras son evidentemente una expresión desesperada de soberanía. Nos sentimos de vuelta en la época de la soberanía. El soberano es quien decide sobre el estado de excepción. Es soberano quien cierra fronteras. Pero eso es una huera exhibición de soberanía que no sirve de nada. Serviría de mucha más ayuda cooperar intensamente dentro de la Eurozona que cerrar fronteras a lo loco. Entre tanto también Europa ha decretado la prohibición de entrada a extranjeros: un acto totalmente absurdo en vista del hecho de que Europa es precisamente adonde nadie quiere venir. Como mucho, sería más sensato decretar la prohibición de salidas de europeos, para proteger al mundo de Europa. Después de todo, Europa es en estos momentos el epicentro de la pandemia.

Las ventajas de Asia

En comparación con Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para combatir la pandemia? Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado. Los apologetas de la vigilancia digital proclamarían que el big data salva vidas humanas.

La conciencia crítica ante la vigilancia digital es en Asia prácticamente inexistente. Apenas se habla ya de protección de datos, incluso en Estados liberales como Japón y Corea. Nadie se enoja por el frenesí de las autoridades para recopilar datos. Entre tanto China ha introducido un sistema de crédito social inimaginable para los europeos, que permite una valoración o una evaluación exhaustiva de los ciudadanos. Cada ciudadano debe ser evaluado consecuentemente en su conducta social. En China no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos. Entonces la vida puede llegar a ser muy peligrosa. Por el contrario, a quien compra por Internet alimentos sanos o lee periódicos afines al régimen le dan puntos. Quien tiene suficientes puntos obtiene un visado de viaje o créditos baratos. Por el contrario, quien cae por debajo de un determinado número de puntos podría perder su trabajo. En China es posible esta vigilancia social porque se produce un irrestricto intercambio de datos entre los proveedores de Internet y de telefonía móvil y las autoridades. Prácticamente no existe la protección de datos. En el vocabulario de los chinos no aparece el término “esfera privada”.

En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia, muchas de ellas provistas de una técnica muy eficiente de reconocimiento facial. Captan incluso los lunares en el rostro. No es posible escapar de la cámara de vigilancia. Estas cámaras dotadas de inteligencia artificial pueden observar y evaluar a todo ciudadano en los espacios públicos, en las tiendas, en las calles, en las estaciones y en los aeropuertos.

Toda la infraestructura para la vigilancia digital ha resultado ser ahora sumamente eficaz para contener la epidemia. Cuando alguien sale de la estación de Pekín es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. No en vano el sistema sabe quién iba sentado dónde en el tren. Las redes sociales cuentan que incluso se están usando drones para controlar las cuarentenas. Si uno rompe clandestinamente la cuarentena un dron se dirige volando a él y le ordena regresar a su vivienda. Quizá incluso le imprima una multa y se la deje caer volando, quién sabe. Una situación que para los europeos sería distópica, pero a la que, por lo visto, no se ofrece resistencia en China.

Ni en China ni en otros Estados asiáticos como Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Taiwán o Japón existe una conciencia crítica ante la vigilancia digital o el big data. La digitalización directamente los embriaga. Eso obedece también a un motivo cultural. En Asia impera el colectivismo. No hay un individualismo acentuado. No es lo mismo el individualismo que el egoísmo, que por supuesto también está muy propagado en Asia.

Al parecer el big data resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa. Sin embargo, a causa de la protección de datos no es posible en Europa un combate digital del virus comparable al asiático. Los proveedores chinos de telefonía móvil y de Internet comparten los datos sensibles de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. El Estado sabe por tanto dónde estoy, con quién me encuentro, qué hago, qué busco, en qué pienso, qué como, qué compro, adónde me dirijo. Es posible que en el futuro el Estado controle también la temperatura corporal, el peso, el nivel de azúcar en la sangre, etc. Una biopolítica digital que acompaña a la psicopolítica digital que controla activamente a las personas.

En Wuhan se han formado miles de equipos de investigación digitales que buscan posibles infectados basándose solo en datos técnicos. Basándose únicamente en análisis de macrodatos averiguan quiénes son potenciales infectados, quiénes tienen que seguir siendo observados y eventualmente ser aislados en cuarentena. También por cuanto respecta a la pandemia el futuro está en la digitalización. A la vista de la epidemia quizá deberíamos redefinir incluso la soberanía. Es soberano quien dispone de datos. Cuando Europa proclama el estado de alarma o cierra fronteras sigue aferrada a viejos modelos de soberanía.

No solo en China, sino también en otros países asiáticos la vigilancia digital se emplea a fondo para contener la epidemia. En Taiwán el Estado envía simultáneamente a todos los ciudadanos un SMS para localizar a las personas que han tenido contacto con infectados o para informar acerca de los lugares y edificios donde ha habido personas contagiadas. Ya en una fase muy temprana, Taiwán empleó una conexión de diversos datos para localizar a posibles infectados en función de los viajes que hubieran hecho. Quien se aproxima en Corea a un edificio en el que ha estado un infectado recibe a través de la “Corona-app” una señal de alarma. Todos los lugares donde ha habido infectados están registrados en la aplicación. No se tiene muy en cuenta la protección de datos ni la esfera privada. En todos los edificios de Corea hay instaladas cámaras de vigilancia en cada piso, en cada oficina o en cada tienda. Es prácticamente imposible moverse en espacios públicos sin ser filmado por una cámara de vídeo. Con los datos del teléfono móvil y del material filmado por vídeo se puede crear el perfil de movimiento completo de un infectado. Se publican los movimientos de todos los infectados. Puede suceder que se destapen amoríos secretos. En las oficinas del ministerio de salud coreano hay unas personas llamadas “tracker” que día y noche no hacen otra cosa que mirar el material filmado por vídeo para completar el perfil del movimiento de los infectados y localizar a las personas que han tenido contacto con ellos.

(…)

SI QUERÉIS LEER EL ARTÍCULO COMPLETO https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

REFLEXIÓN

¿Pensáis que es correcto que a través de vuestro móvil u ordenador tenga el gobierno o distintas empresas acceso a vuestros datos, a compras, a lugares en los que habéis estado, etc.?

¿os sentís vigilados?

 

 



[1] autócrata Del fr. autocrate, y este del gr. αὐτοκρατής autokratḗs, infl. en su acentuación por ‒́crata. 1. m. y f. Persona que ejerce por sí sola la autoridad suprema en un Estado. Se daba especialmente este título al emperador de Rusia.

 

martes, 12 de enero de 2021

Notre droit n’est plus en mesure de sauver des vies: la bureaucratie française, coupable idéale des ratés de la vaccination

L’exécutif critique l’administration de la santé pour la lenteur de la mise en place de la stratégie vaccinale qu’il avait lui-même validée. Il y a « un risque de rupture avec l’opinion », selon les sondeurs.

Par Claire Gatinois et Audrey Tonnelier
Le document compte 45 pages, cinq chapitres, quatre annexes et un luxe de détails, allant de la taille des aiguilles requises à la procédure visant à s’assurer du consentement des patients avant de leur injecter le précieux vaccin contre le Covid-19. Fallait-il 45 pages à en-tête du ministère de la santé pour guider un personnel de santé déjà soumis à un code de déontologie et, a priori, coutumier de piqûres en tout genre ?
Alors que la pandémie continue de flamber, décimant chaque semaine des centaines de Français, le guide de l’organisation de la vaccination distribué aux établissements d’hébergement pour personnes âgées dépendantes (Ehpad) et aux unités de soin de longue durée est venu illustrer l’une des causes présumées de la lenteur de la vaccination contre le Covid-19 en France : la bureaucratie.
« Protéger en priorité les aînés dans nos Ehpad, oui. Leur pondre un guide de vaccination incompréhensible de 45 pages, non », s’est agacé Emmanuel Macron lundi 4 janvier après avoir fait étalage, la veille, de sa « colère » en « une » du Journal du dimanche. Le chef de l’Etat, qui prétendait incarner une nouvelle pratique du pouvoir, plus agile et plus efficace, ce président d’un « nouveau monde », se retrouverait donc, à son tour, embourbé dans la pire crise du XXIe siècle du fait de ce jacobinisme si français.
« La crise sanitaire a mis à nu le caractère inopérant de notre fonction publique. Le pays est doté d’un droit pour les contemplatifs qui n’est pas fait pour atteindre des objectifs précis, et surtout pas pour répondre à l’urgence, appuie Alain Lambert, à la tête du Conseil national d’évaluation des normes et grand pourfendeur de la technocratie. Notre droit n’est plus en mesure de sauver des vies !»




Failles du système de santé
L’administration, et en particulier celle du système de santé, est décrite comme un millefeuille d’institutions prisonnières les unes les autres de protocoles, de règles et de précautions, qui priveraient l’ensemble de cohérence, de pragmatisme et de bon sens. Après le raté des masques, l’échec des tests, les critiques envers la stratégie vaccinale confirment les défaillances d’une organisation incapable de répondre à l’urgence sanitaire.
A chaque fois, la logistique déraille et la communication, confuse et maladroite, alimente la défiance du grand public. Les failles du système de santé sont d’autant plus criantes qu’ailleurs, notamment à Bercy, la fonction publique a su se mobiliser pour déployer des aides massives et inédites en un temps record, sans tomber dans les travers habituels de formulaires à remplir ou d’attestations à fournir.
La France compte 93 000 administrations (Etat, Sécurité sociale, collectivités territoriales) qui peuvent dépenser de l’argent public, contre 15 000 en Allemagne, rappelait la Cour des comptes dans son dernier rapport de novembre 2020.

Sur le terrain, maires et collectivités locales se plaignent de l’arrogance des hauts fonctionnaires, qui les méprisent à un moment où l’union sacrée devrait primer
« Il y a un problème d’organisation : l’administration fait beaucoup trop de choses, car les Français le demandent. Dès qu’il y a un problème, il faut une nouvelle réglementation, estime François Ecalle, ancien ­conseiller-maître à la Cour des comptes et fondateur du site d’analyse Fipeco. De plus, en France, on a une organisation des ministères très verticale, en silo. Le ministre donne ses instructions à des responsables de programmes, qui eux-mêmes délèguent les crédits aux responsables dans les territoires. En parallèle, au niveau local, les préfets sont sous tutelle du ministère de l’intérieur. Bercy voit des ministères verticaux comme plus efficaces. Mais la seule solution serait une réelle décentralisation. »
Sur le terrain, maires et collectivités locales se plaignent, de leur côté, de l’arrogance des hauts fonctionnaires, qui les méprisent à un moment où l’union sacrée devrait primer. « Si l’Etat nous faisait confiance, on aurait une procédure vaccinale qui marche. On a l’habitude de faire, on a les locaux, lycées, collèges, les moyens de transport et une capacité de mobilisation record ! Mais l’Etat nous regarde et se dit : “qui sont ces ploucs ?” », se désole Hervé Morin, président du conseil régional de Normandie.
« On ne peut mener une campagne de vaccination sans s’appuyer sur les collectivités territoriales. Il est temps également d’en finir avec la trop lourde bureaucratie de notre pays », a aussi tweeté, mercredi 6 janvier, le président du Sénat, Gérard Larcher (Les Républicains).

Hypercontrôle
Pour Alain Lambert, cette défiance du pouvoir central et ce souci du détail auraient été accentués, paradoxalement, par les différentes lois de décentralisation. L’Etat, n’étant plus acteur mais prescripteur, aurait compensé sa perte de pouvoir par un hypercontrôle. « C’est comme si un général des armées décrivait une à une les actions à mener par les soldats pour gagner la guerre. On est dans une guerre sanitaire, ce n’est pas possible ! », poursuit M. Lambert.

« Isoler la technostructure comme une force du mal est une erreur de raisonnement », pense Martin Hirsch, directeur général de l’Assistance publique-Hôpitaux de Paris

La « bureaucratie », ennemi invisible et coupable idéal ? « Isoler la technostructure comme une force du mal est une erreur de raisonnement », pense Martin Hirsch, directeur général de l’Assistance publique-Hôpitaux de Paris.
L’homme, qui se décrit comme un « bureaucrate en chef », ne nie pas les lourdeurs qui pèsent sur le système de santé et, plus largement, sur le fonctionnement de l’Etat. Mais, à l’en croire, elles ne sont en rien responsables de la lenteur des vaccinations. « La stratégie était de se concentrer dans un premier temps sur les Ehpad, et seulement après de s’adresser aux autres publics. Le 31 décembre, on nous a autorisés à vacciner les soignants de plus de 50 ans. Le 2 et le 3 janvier, des milliers de personnes étaient vaccinées », rappelle-t-il.
«Il y a des gens dans la crise qui se défoncent dans les agences régionales de santé et au ministère. Ils sont à fond jour et nuit, et on dit “c’est qui ces bureaucrates qui n’en foutent pas une ?”, s’énerve un haut fonctionnaire très au fait des questions de santé publique. Si on nous demande s’il y a de la frustration parce que la machine est lourde, la réponse est oui, mais quel est le bon système ? En Allemagne c’est souvent compliqué entre les Länder, en Espagne c’est le bazar. » Et d’ajouter : « Le protocole de 45 pages pour la vaccination n’est pas sorti du cerveau malade d’un bureaucrate, mais c’est le fruit de mois de discussions avec les médecins et les professionnels de la santé.»

« Risque de rupture de l’opinion »

La « colère » d’Emmanuel Macron envers la langueur de l’Etat prend ainsi pour certains des allures de mise en scène peu fair-play. Avant qu’éclate la polémique, le chef d’Etat n’a-t-il pas validé sans ciller la stratégie vaccinale ? Et l’énarque, ex-inspecteur des finances, qui avait fait de la réforme de l’Etat l’une des priorités de son quinquennat, peut difficilement masquer son propre échec dans ce domaine.
Qu’a donné le Comité action publique 2022, installé en grande pompe en 2017 pour réformer les missions de service public et réduire la dépense ? « Rien », souligne l’économiste Jean Pisani-Ferry, qui fut l’un des architectes du programme présidentiel. « C’était une armée mexicaine, reconnaît Philippe Aghion, professeur au Collège de France, qui y participa. On a mis de la bureaucratie pour s’occuper des bureaucrates… »
« Pour Emmanuel Macron, c’est l’heure de vérité, conclut le politiste Jérôme Fourquet. Le premier confinement avait été un gros crash test pour l’appareil d’Etat, et hormis sur les aides économiques, le résultat n’a pas été concluant », dit-il, évoquant les stocks de masques qui pourrissaient dans des hangars de l’Etat et ces infirmières qui fabriquaient des surblouses à partir de sacs-poubelle. « Le deuxième crash test est celui des vaccins, et c’est encore catastrophique », pense-t-il.
« On est face à un risque de rupture de l’opinion. Evoquer l’héritage d’une bureaucratie française n’est plus jouable après neuf mois de crise », insiste Frédéric Dabi, directeur général adjoint de l’institut de sondage IFOP. Selon lui, l’effet « Eurovision » de la stratégie vaccinale, permettant aux pays européens de se comparer les uns les autres, est dévastateur pour la France, dramatiquement en retard sur ses partenaires.
A moins de corriger le tir au plus vite, le souhait d’une alternance du pouvoir pourrait s’installer avec, en toile de fond, le sentiment d’être gouverné par des incompétents, alerte-t-il. Un procès en impuissance alimenté par une partie de l’opposition depuis la révélation, par le média en ligne Politico le 5 janvier, du recours au prestigieux cabinet de conseil anglo-saxon McKinsey, contracté pour épauler le ministère de la santé dans sa stratégie vaccinale.                                                                                                                                                                                                                         Source : Le Monde

martes, 8 de diciembre de 2020

Jared Diamond, vídeos

Para poner los subtítulos en castellano en los vídeos de youtube, sigue estos pasos: 

1. Pincha en el botón de subtítulos para activarlos. (Es un botón que encontrarás en el vídeo abajo, a la derecha. Será el quinto botón) 

2. Vete a configuración (también abajo a la derecha, el botón cuarto) y pincha en subtítulos. Después, traducir automáticamente, y busca entonces tu idioma). 


 

 

Con Yuval Noah Jarari, el autor de Sapiens, libro de ensayo leído también en el club de lectura.

Crisis de Jared Diamond

 

“Estados Unidos dejará de ser una democracia en breve”

Tengo 82 años. Nací en Boston y vivo en Los Ángeles. Soy fisiólogo, biólogo evolutivo, geógrafo y escritor. Tengo dos hijos gemelos (32). Soy demócrata al estilo liberal. ¿Creencias? No tengo. Soy miembro de la Academia de Artes y Ciencias. Me haría neozelandés, pero no me admiten por edad
Jared Diamond,biogeógrafo y premio Pulitzer

Qué tres personas admira más?

Homero, Tucídides, Bach.

Poeta, historiador, músico..., pero quiso ser científico.

Es que de niño vi por la ventana de casa a unos pajaritos saltando en el césped.

¿Y?

Sentí curiosidad: ¿qué nombre tenían? Y aún viajo por todo el planeta para ver pájaros.

¿Ha venido a España por eso?

Hay un córvido que sólo vive en España y en China. ¡Qué misterio! ¿No le parece curioso?

¿La curiosidad es su motor?

¡Sí! Quiero explicarme cosas a mí mismo.

Y a los demás, publicando lo que escribe.

Por si me lee un líder y evita repetir errores.

La curiosidad puede matar, también.

Scott murió por ir al polo Sur, pero Amundsen sobrevivió... y nos ha compensado.

¿Qué otros instintos nos empujan?

Tener hambre, un lugar donde dormir, tener sexo, prole, pertenecer a un grupo...

¿Y poder?

Los grupos humanos eran democracias directas hasta hace 10.500 años, pero la agricultura trajo alimento y así la población ­aumentó. Y entonces alguien tomó el mando.

¿A partir de cuánta población cuesta la democracia directa?

Más de diez mil personas la complican.

Y llegó la democracia representativa.

“La democracia es el peor de los sistemas, descartados todos los demás”, dijo Churchill, y yo estoy de acuerdo con el.

La pujanza de la cultura europa la llevó a los confines del mundo: ¿a qué lo atribuye?

A su geografía.

¿Qué tiene de particular?

China, tan avanzada durante milenios, goza de una superficie geográfica muy uniforme, que la hace estable y centrípeta. Europa, al contrario, sufre una geografía muy accidentada: Pirineos, Alpes, penínsulas, islas...

¿Y?

Conduce a sus pobladores a fragmentarse y aislarse, y se acantonan y se enfrentan: ¡compiten! Y eso los estimula y los centrifuga.

Hartos de nosotros, ¿nos largamos?

No hay rincón del mundo en el que no me tope con algún español.

España, ¿qué ha aportado al mundo?

Viajes y arte: la mitad de los 40 mejores artistas de la historia... ¡son españoles! Eso supone una prodigiosa sobrerrepresentación.

¿Qué me diría del caso catalán?

Lean a Tucídides: si el pequeño reta al grande, perece. El que convence al fuerte para ganarse la supervivencia... ¡triunfa!

Sabe usted de ciencia... y de historia.

La curiosidad me ha llevado a estudiar latín, griego, holandés, ruso, italiano, finés, alemán, indonesio, español... pero lo tengo oxidado. Y hablo la lengua de Papúa Nueva Guinea: voy allí a ver pájaros preciosos...

¿Dónde le gustaría vivir?

Un hijo mío se instala ahora en Nueva Zelanda, y yo me haría neozelandés... pero por desgracia no admiten a mayores de 56 años.

¿Dejaría Estados Unidos, pues?

Sí, porque en breve Estados Unidos dejará de ser una democracia.

Acaba de darme un titular.

Me duele y es mi gran temor. Democracia es que todos puedan votar, y hoy están creciendo allí las voces que quisieran privar del derecho al voto a amplios sectores sociales...

¿Está señalando al presidente Trump?

Si Donald Trump revalida su mandato, dentro de cinco años mi país dejaría de ser una democracia. Es muy posible. Si yo fuese treinta años más joven, me iría de mi país.

¿Qué futuro le ve a Rusia?

No le veo un futuro brillante, veo que la población rusa decae en los últimos años a causa de su penoso modelo de salud pública.

¿Y qué me dice de Europa?

Si Estados Unidos se autodestruye como democracia, podría relevarle en el liderazgo mundial..., siempre que la Unión Europea solvente su principal problema.

¿Cuál es?

El populismo localista. ¡Ni Napoleón unificó Europa! Sólo tras destrozaros entre vosotros concebisteis la magnífica idea de la Unión Europea: cultivadla si queréis prosperar.

Entiendo que habría votado contra el Brexit, de haber sido británico...

¡Sí! Hay demasiados británicos añorando un pasado mejor... lo que les condena a un futuro ­peor. El Reino Unido será pronto un país de tercera, si abandona la Unión Europea.

¿Víctima del populismo, no?

¡Claro! Populista es todo líder que culpa a un tercero de los males de su país o sociedad.

Uy, eso pasa mucho por aquí, también.

Toda receta simplista está errada. Ante toda crisis, debes discernir qué piezas de tu mosaico son prescindibles y renunciar a ellas, y cuáles son fundamentales y preservarlas.

Ojalá tomen nota los políticos.

Si un líder le dice a su sociedad que el malvado está fuera, ¡se delata como incompetente y populista! Si le votas, eres cómplice del populismo. Lo son los votantes de Trump, que culpa de los males a inmigrantes, intelectuales, periodistas de Washington: esto funciona en las urnas y mata la democracia.

fuente: la Vanguardia 

 

Jared Diamond: “El riesgo de una guerra nuclear por error es mayor ahora que en 1980”

El geógrafo estadounidense publica 'Crisis', un libro donde compara los declives colectivos de los países con los naufragios personales

 

Jared Diamond
El ensayista estadounidense Jared Diamond

Jared Diamond (Boston, Estados Unidos, 82 años) confía en las palabras de Churchill: “¡Nunca desperdicies una buena crisis!”. Diamond aprovechó las suyas. Ha tenido varias y por variadas razones: por temor a fracasar como científico de laboratorio, por afán de explorar otros campos (se pasó a la Geografía), por hundimiento de su primer matrimonio. De todo ese camino vital que ha recorrido en estas décadas, y de un segundo emparejamiento con una psicóloga clínica, ha extraído lecciones con las que ha armado su nuevo libro, Crisis (Debate, traducido por María Serrano), donde compara los declives colectivos de los países con los naufragios personales. Las naciones también necesitan una terapia que, como en cualquier crisis individual, requiere el reconocimiento del problema, la asunción de responsabilidades y la aceptación de ayuda, entre otras medidas.

La terapia de crisis surgió a raíz de un incendio ocurrido en una sala de fiestas de Boston en 1942. Murieron 492 personas. La ciudad sufrió un shock. El psiquiatra Erich Lindemann empezó a desplegar un método para abordar aquellos traumas con rapidez y precisión. Nada de escarbar hasta el Pleistoceno superior de cada vida ni de eternizar las sesiones. Buena parte de esas recomendaciones han sido trasladadas y adaptadas por Diamond en su listado de los 12 factores que influyen en el desenlace de desestabilizaciones políticas. Una suerte de guía práctica para gobernantes en crisis. “Si estás en una situación de crisis, lo primero que tienes que hacer es reconocer que lo estás. En mi país tenemos a este presidente superestúpido que es Trump, que niega que EE UU esté en crisis, sobre todo niega las que pueda haber causado él”.

Diamond, catedrático de Geografía de la Universidad de California, ha elegido siete países que han sufrido crisis agudas en el siglo XX por diferentes razones, como la Alemania renuente a aceptar su responsabilidad en la Segunda Guerra Mundial, la Finlandia que aprendió a convivir con su antiguo invasor ruso o el Japón que se abrió al mundo occidental. Otro de ellos es el Chile que apostó por el consenso para superar la dictadura de Pinochet y al que ahora ha regresado la violencia. “Las crisis personales aquí son muy buen ejemplo. Si resuelves una crisis matrimonial, ¿te garantiza eso que vas a ser feliz el resto de tu vida con tu marido? No. En Chile, lo que está ocurriendo ahora mismo, hay que relacionarlo con lo que pasó entre 1968 y 1990, los cambios económicos durante la era de Pinochet han causado mucha más desigualdad en el país”.

Una de las medidas propuestas para superar crisis es el reforzamiento del orgullo nacional. “Un cierto grado de identidad nacional es necesario, demasiada identidad nacional es un problema. Alemania, en la década de los treinta del siglo XX, tenía demasiada identidad nacional. Para la España actual podríamos decir que necesita más identidad nacional, que incluya no solo a los castellanos sino a los catalanes, a los vascos y a los gallegos”. España no figura en la lista de países analizados en el ensayo, pero Diamond tiene algunos elogios (la trascendencia histórica, la relevancia de sus artistas o la gestión de la Transición) y algunos consejos. “Hay que buscar modelos. Si tienes un problema personal, buscas otra gente que también lo haya tenido y lo haya resuelto. Si tienes un problema a nivel nacional busca otros países con problemas parecidos para ver como los han resuelto. España no es el primer país de la historia del mundo que ha tenido que enfrentarse a un movimiento secesionista y podría aprender de los países que lo han resuelto bien”. Diamond cita los ejemplos de Canadá y Holanda, que optaron por políticas para atraer a los independentistas. Y concluye: “Ayudaría muchísimo que hubiese un presidente del Gobierno catalán”.

Antes de enviar a los países al diván, Diamond se hizo famoso con una obra, Armas, gérmenes y acero, que mereció el Pulitzer en 1998. Es un ensayista que entusiasma por igual a Bill Clinton y a Bill Gates. Y que, pese a advertir de que el colapso de la humanidad puede estar a la vuelta de la esquina si no se enderezan algunos rumbos (el nuclear, el climático, el extractivo...), conserva cierto optimismo sobre el futuro de la especie. Solo la reelección de Trump en 2020 le haría apearse de ese tono entre prudente y esperanzado. “Vivir en un país con Trump me recuerda de alguna manera a la Alemania de 1933 o la Italia de 1922. Nos preocupa mucho el tema, igual por nuestra historia familiar, más que a otros americanos”, expone en referencia a sus orígenes judíos. “El mundo tiene problemas graves, es posible resolverlos. Cada vez más empresas y más gente se ocupan de intentar solucionarlos, por eso podemos ser optimistas, pero los problemas están haciéndose cada vez más grandes”.

En la cúspide de amenazas, sitúa el riesgo nuclear debido a todo el camino desandado en las últimas décadas. “La situación más peligrosa fue 1962 con la crisis de los misiles en Cuba, pero EE UU y Rusia aprendieron de esa crisis a estar en un constante diálogo. Sin embargo, desde el final de la guerra fría y la caída del muro de Berlín, cada vez hablan menos EE UU y Rusia. El riesgo de una guerra nuclear por error es ahora mayor que en 1980. Y hay riesgos más serios como India y Pakistán, EE UU y Corea del Norte o Irán e Israel”.

En otro de sus ensayos más célebres, Colapso, Diamond indagaba en las civilizaciones que habían desaparecido del planeta sin dejar huella. Ahora teme que la humanidad esté en la cuenta atrás hacia un colapso generalizado. “Si los problemas de un consumo no sostenible continúan a este ritmo, en pocas décadas habremos agotado los bosques, los bancos de pesca, la tierra cultivable, el agua potable… Hay unas pocas décadas para resolver los problemas. Si no hay una guerra nuclear, no va a morir en 2050 toda la humanidad, pero nos arriesgamos a no poder sostener una civilización de primer mundo más tiempo”, reflexiona. “En 2050, si no pasamos a un crecimiento sostenible, la gente a la que le va a ir bien serán mis amigos de Nueva Guinea porque saben fabricar herramientas con piedras y cultivar la tierra”.

fuente: El País

 

Jared Diamond: «Si respondemos a esta crisis como algunos líderes podemos ir al colapso»

El autor de «Crisis» analiza por qué unos países lo están haciendo mejor que otros en la lucha contra la pandemia
 

Biólogo, fisiólogo evolutivo, profesor de Geografía en la Universidad de California en Los Ángeles, Jared Diamond (Boston, 1937) es uno de los divulgadores científicos más prestigiosos y leídos del mundo. En 1998 ganó el Premio Pulitzer por su libro Armas, gérmenes y acero. Es autor también, entre otras obras, de Colapso y Crisis. Cómo reaccionan los países en los momentos decisivos (todas publicadas por Debate).

-En su último libro, «Crisis», cita la máxima de Churchill, «¡Nunca desperdicies una buena crisis!». ¿Cree que la crisis del covid-19 es una oportunidad para cambiar algunas cosas en la sociedad? ¿Qué lecciones deberíamos sacar? 

-Para el mundo entero, tanto en lo que refiere a las naciones como a los individuos, una crisis es una oportunidad para adoptar mejores formas de afrontar los problemas y para que salgamos más fuertes. Esa es una de las principales conclusiones de Crisis. Preveo dos tipos de lecciones que podríamos aprender y que permitirían que el mundo saliera más fuerte. Una lección se refiere a la importancia de estar preparado. Lamentablemente, el mundo no lo estaba para la crisis del covid-19. La otra lección se refiere a la importancia de la colaboración entre las naciones para afrontar los problemas mundiales.

-¿Por qué unos países están respondiendo mejor que otros?

-Existen grandes diferencias entre los países más poderosos, e incluso dentro de algunos de esos países, en su respuesta a la crisis. En un extremo, está el que mejor lo está haciendo, Finlandia, que estaba preparado para esta crisis al igual que lo está para cualquier otra. Finlandia adoptó una política de preparación para cualquier cosa debido a su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue atacada por Rusia y aislada del mundo exterior debido al cierre de su estrecho acceso a los océanos a través del Mar Báltico. Desde la Segunda Guerra Mundial, el gobierno finlandés ha establecido instituciones que se preparan para enfrentar cualquier crisis, incluidas las pandemias. ¡Por supuesto que Finlandia había almacenado mascarillas, combustible, productos químicos, medicamentos y materiales industriales!

-Algún otro ejemplo.

-Singapur también estaba inicialmente bien preparado, nuevamente debido a su experiencia histórica de estar entre dos vecinos poderosos, Indonesia y Malasia, sabiendo que no puede permitirse cometer ningún error. Desafortunadamente, si bien Singapur tuvo mucho éxito al tratar las infecciones derivadas de los viajeros extranjeros, no se preparó para las que se propagaron dentro de los barracones densamente poblados para los trabajadores migrantes. Alemania, aunque no estaba preparada, respondió bien, porque los alemanes están acostumbrados a obedecer a su gobierno y a pensar en el bien común. La respuesta de Italia fue mixta, porque los italianos están acostumbrados a desobedecer a su gobierno. Pero han aprendido a obedecerlo si es por su bien personal, como por ejemplo usar cascos de motocicleta y mascarillas, aunque no si es por el bien común, como pagar impuestos.

-¿Y el caso de su país?

-Dentro de Estados Unidos, nuestro gobierno federal central no es tan fuerte como en países como Francia y Alemania; nuestros 50 estados tienen mucho poder, y difieren mucho unos de otros. La respuesta del Gobierno federal del presidente Trump ha sido una respuesta terrible de negación y desinformación, al igual que en la mayoría de los asuntos. Mi estado, California, tiene un gobernador inteligente y valiente que fue el primero en ordenar el cierre. En el extremo opuesto, los gobernadores de Texas, Mississippi y especialmente Georgia han estado adoptando políticas de ignorancia y negación.

-¿Está la humanidad en la cuenta atrás hacia un colapso generalizado que puede acelerar el covid-19?

- ¡Eso depende de cómo respondamos! Si el mundo responde tan mal como algunos líderes nacionales, podríamos estar dirigiéndonos hacia el colapso. Pero si respondemos tan bien como muchos líderes y pueblos, nuestra respuesta al covid-19 puede pasar a la historia como un triunfo mundial, en lugar de un colapso mundial.

«Espero que el covid-19 una al mundo por primera vez» 

Para el autor de El mundo hasta ayer, la globalización tiene dos caras. Por un lado, expande epidemias como la del covid-19 a todo el mundo. Por otro, aúna los esfuerzos de científicos de varios países para conseguir la vacuna.

-¿Le parece adecuada la comparación de esta pandemia con una guerra?

-Sí, la comparación de la pandemia con una guerra es una buena comparación. Las guerras unen a los países de manera más efectiva que cualquier otra amenaza. Piense en cómo los bombardeos de la Luftwaffe alemana en 1940 unieron a los británicos, y piense en cómo el ataque ruso del 30 de noviembre de 1939 a Finlandia unió a los finlandeses, y piense cómo el ataque de los japoneses a la base naval estadounidense de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 unió a los estadounidenses. Espero que el ataque del covid-19 una de manera similar al mundo entero, por primera vez en la historia.

-¿La globalización ha sido, en líneas generales, positiva o negativa para el mundo? ¿Y concretamente en esta pandemia del covid-19?

-La globalización ha sido tanto positiva como negativa para el mundo en la crisis actual, como en otros aspectos. Un efecto negativo es que el covid-19 se extendió por todo el mundo desde la ciudad de Wuhan en China a través de los aviones. El resultado es que una epidemia local en Wuhan se convirtió en una pandemia mundial: la segunda en la historia, después de la gripe de 1918. Ese es un efecto negativo de la globalización. Un efecto positivo de la globalización es la colaboración entre científicos chinos, estadounidenses y europeos en la lucha contra el covid-19, y el envío de suministros de algunos países a otros. Por ejemplo, los amigos de mi esposa en China le enviaron 700 mascarillas para que las entregara a médicos de hospitales de Los Ángeles. China también ha brindado ayuda a Italia y a algunos otros países.

«Hay que tomar a naciones con éxito como modelos, al igual que hacen los individuos»

«Cuando mi esposa Marie me describió los resultados que ella y sus compañeros terapeutas obtuvieron para saber por qué algunas personas superan las crisis personales y otras no, me di cuenta de que un método similar se podía aplicar a cómo las naciones lidian con las crisis nacionales, y ahora, cómo el mundo lo está haciendo con esta crisis mundial», asegura.

-¿Esta crisis es similar a las que trata en «Crisis»?

-Sí, sin duda. La mayoría de los capítulos de mi libro tratan sobre crisis nacionales a las que se enfrentaron países concretos, los que mejor conozco, en los que he vivido, a los que he visitado durante mucho tiempo y cuyos idiomas hablo. Pero el capítulo final trata sobre las crisis a las que se enfrenta el mundo entero hoy. La nueva perspectiva que ofrecía mi libro para comprender las crisis nacionales y mundiales era compararlas a las crisis personales, como son las resultantes de la ruptura de un matrimonio, la muerte de un ser querido o un revés financiero o de salud. Adopté esa perspectiva gracias a mi esposa Marie, que es una psicóloga clínica especializada en terapia de crisis, una rama de la terapia y el asesoramiento cuyo objetivo es ayudar a las personas a superar rápidamente una crisis aguda específica, en lugar de la psicoterapia habitual a largo plazo que tarda años para examinar la influencia de los eventos de la primera infancia en cuestiones generales de la vida.

-¿Qué terapia necesitamos ahora para superar esta crisis?

-La terapia que el mundo necesita ahora es similar a las que las naciones y los individuos han practicado con éxito ante las crisis.

El mundo, como las naciones y los individuos, tiene que comenzar reconociendo que hay una crisis mundial: si uno no reconoce una crisis por supuesto no se avanza para resolverla. El siguiente paso es aceptar la responsabilidad de hacer algo uno mismo, y no solo culpar a los demás: todavía hay demasiada culpa mutua en el mundo de hoy. El tercer paso es utilizar otras naciones exitosas como modelos, tal como las personas a menudo superan las crisis personales al tomar como modelos las acciones de amigos que se han enfrentado a algo similar. Brasil y México son ejemplos sobresalientes de naciones que hoy se niegan a aprender de ejemplos exitosos. Finalmente, la autoevaluación honesta es esencial para que el mundo supere la crisis del covid-19, igual que lo es para que las naciones y las personas superen sus propias crisis.

fuente: La Voz de Asturias

 

 

 

 

lunes, 30 de noviembre de 2020

Kulanjango: el viaje del águila

El primer libro que hemos leído en el club de lectura juvenil ha sido Kulanjango: el viaje del Aguila, de la editorial Barco de vapor, escrito por Gill Lewis.

El libro nos ha encantado, nos ha hecho descubrir todo un mundo en torno a las aves migratorias, en este caso al águila pescadora, y nos ha enfrentado a temas interesantes, y también muy duros. 

Vamos,¡ que recomendamos esta lectura! 

Kulanjango: El viaje del águila: 199 El Barco de Vapor Roja: Amazon.es:  Lewis, Gill: Libros



La caja de Nicanor

El primer libro que hemos leído en el club de lectura infantil ha sido la Caja de Nicanor, de la editorial Modernito Books, escrito por Blanca Lacasa e ilustrado por Abel Cuevas. Y.. nos ha gustado, lo hemos definido como "un poco raro". Pero lo raro, nos gusta. Porque
molaría encontrarse con una caja que habla.


En nuestra segunda sesión online hemos jugado con las palabras, porque el libro hace eso, jugar con el lenguaje, descubrirnos palabras tan raras como Descacharrante, o hacernos imaginar y crear otras. nos hemos inventado estas: 

  • MIELO: Miel hecha por un chico 
  • ARDEÑUDO: material que arde 
  • ESNOQUIPARTIS: fiesta que se hace con esquís 
  • YUNIOR: coche teledirigido 
  • TIERROSO: tierra mojada cuando haces pis 
  • PITICHINCLI: niño o niña muy tiquismiquis 

Are We consuming too much information?

Are you feeling overwhelmed by constantly being bombarded with information?  24 hour news cycles, the radio, the internet, social media, etc.  Information seems to be constantly thrown at us.  It may be a good thing to be informed, but what are the risks of information overload?

https://medium.com/@tunikova_k/are-we-consuming-too-much-information-b68f62500089



The Coronavirus has exacerbated this problem exponentially. We also have to work on flattening the infodemic curve:

https://www.who.int/news-room/spotlight/let-s-flatten-the-infodemic-curve