lunes, 12 de mayo de 2014

Sesión virtual de abril

En la pasada sesión virtual que tuvimos el 30 de abril, nos vimos por fin las caras con la gente de Venta de Baños. Fue un placer compartir con ellas el tiempo y presentarnos.

Esta vez, vimos la presentación sobre la breve historia del Cómic que colgamos hace una semana, y después realizamos una actividad de creación literaria. Nos enfrentamos a unos comics con los bocadillos en blanco... y nos pusimos a la tarea de reinventar los diálogos.

¡Ahí va el resultado!

Dueñas







Venta De Baños



Palencia





martes, 6 de mayo de 2014

Festival de Cannes


Histoire

Genèse et première édition annulée (1939)

En juin 1939, Louis Lumière accepte d'être le président de la première édition du Festival qui doit se dérouler du 1er au 20 septembre. Il avait alors déclaré vouloir « encourager le développement de l’art cinématographique sous toutes ses formes et créer entre les pays producteurs de films un esprit de collaboration ». La sélection française est arrêtée et comprendL'Enfer des anges de Christian-Jaque, La Charrette fantôme de Julien Duvivier.

Le peintre Jean-Gabriel Domergue, cannois par adoption, crée la célèbre affiche du 1er Festival.

Dès le mois d'août, les vedettes affluent et la Metro-Goldwyn-Mayer affrète un paquebot transatlantique pour amener les stars d'Hollywood : Tyrone Power, Gary Cooper,.. les Américains projettent de construire une réplique de Notre-Dame de Paris sur la plage de Cannes. Le 1er septembre, jour de l'ouverture, les troupes allemandes pénètrent en Pologne, et le Festival est annulé.

Les débuts du Festival

La première édition du Festival se déroule après la guerre, du 20 septembre au 5 octobre 1946, dans l'ancien casino de Cannes, sur les volontés de Philippe Erlanger, chef du service des Echanges artistiques au ministère des Affaires étrangères, et de la confédération générale du travail  dont le réalisateur Louis Daquin est membre. Le Ministère des Affaires étrangères et la ville de Cannes  prennent en charge le financement.

Le Festival de Cannes 2014, 67e édition du festival, se déroulera du 14 au 25 mai au palais des festivals.

Je vous demande de choisir un film à nous raconter pour jeudi prochain, si vous voulez bien...


domingo, 4 de mayo de 2014

'El arte de volar', crónica del choque de utopía y realidad en la España del siglo XX

ABEL GRAU Madrid 16 NOV 2010 

La historia nació de una tragedia. En mayo de 2001, el padre de Antonio Altarriba, de 90 años, ingresado en una residencia para personas mayores de La Rioja y enfermo con depresión, subió al alféizar de una ventana de la cuarta planta y se arrojó al vacío, según recuerda con entereza el guionista y catedrático de literatura francesa a través del teléfono desde su despacho en la Universidad del País Vasco.

Acababa así una vida que le llevó a combatir en el bando republicano durante la Guerra Civil, a sobrevivir en la resistencia contra el fascismo en el sur de Francia durante los años cuarenta, y en el exilio interior bajo el yugo del franquismo a partir de los cincuenta y hasta la muerte del dictador. Esa vida que recorre casi por completo la historia del siglo XX de España es la que nutre la novela gráfica El arte de volar (Edicions de Ponent), escrita por Altarriba e ilustrada por el dibujante Kim, que ha sido distinguida con el Premio Nacional de Cómic, dotado con 20.000 euros.

La necesidad de comprender la decisión de su padre motivó a Altarriba (Zargoza, 1952) a echar la vista atrás. "Entendí que mi padre había llegado a la decisión de acabar con su vida tras un largo proceso de frustraciones y de desilusiones", rememora. Al duelo se añadió una disputa con la residencia, que reclamaba el pago de cuatro días, los que iban del 1 al 4 de mayo, fecha del suicidio. "Me resentí física y afectivamente". Cuatro años después comenzó la idea de volcar por escrito la experiencia de Antonio Altarriba padre. "Me lancé a la escritura del guión como un intento de contar su historia, tan relacionada con la de España", recuerda.
Fueron cinco años de escritura en un proceso de reconocimiento de la propia trayectoria familiar y la de todo el país durante el siglo pasado. "Supuso volver sobre la historia de la familia y ver hasta qué punto mi historia personal, lo que he vivido, ha sido debido a las decisiones que tomó mi padre", explica Altarriba, "igual que esta España es hija de aquel pasado". Partiendo de la dictadura de Primo de Rivera, y pasando por la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo y la transición, hasta el año 2001.

Desilusión individual y colectiva
El arte de volar arranca con la escena del suicidio y se remonta al pasado mediante flashbacks. Cuenta la historia de Antonio Altarriba, un hombre nacido en 1910 en un pequeño pueblo de Zaragoza que al estallar la Guerra Civil es llamado a integrar las filas franquistas pero tres días después huye al bando republicano. "Formó parte de la centuria anarquista Francia y al acabar la guerra tuvo que exiliarse en Francia, donde se unió a la Resistencia", recuerda su hijo. Allí, junto a grupos anarquistas y como tantos otros, combatió con la esperanza de que la victoria sobre el fascismo en Europa tras la victoria aliada llevaría también a la derrota de Franco.
La desilusión llegó al comprobar que Franco no era un objetivo prioritario de las fuerzas aliadas. "A principios de los años cincuenta, regresó a España, donde vivió el exilio interior. Tan duro o más que el exterior, ya que uno no podía expresar sus opiniones ni manifestarse en un régimen tan duro". Más tarde llegó el tardío fracaso afectivo con su mujer y la mala suerte en los negocios. "Así es difícil afrontar la vejez", confiesa el autor, "entiendo que su muerte es resultado de una vida como esta". Historia personal y colectiva coinciden en "la confrontación entre la utopía de hacer una realidad mejor y una realidad que se impone", resume. "Cuando lo releo todavía me perturba".

La capacidad metafórica del cómic
Para contar semejante experiencia, Altarriba, que además de guionista es novelista, consideró la idea de escribir un libro. El cómic, sin embargo, le ofrecía unos recursos únicos. "Tiene una capacidad de evocación histórica tremendamente fuerte, permite una reconstrucción viva e intensa de escenarios del pasado", subraya. Con el objetivo de conseguir una recreación fiel, Altarriba y Kim se documentaron en numerosos libros y fotografías de la época que conservan en sus familias ("su padre también sufrió la represión franquista") y en las bases de datos de Internet.
El libro, además, le planteaba la necesidad de contar la narración en tercera persona -según señala-, algo que quería evitar. "Una historia tan cercana no la podía abordar desde la tercera persona y escribir "él, Antonio" o "mi padre". En la novela gráfica Altarriba aplica "un proceso de transferencia". "En cierto modo, su sangre vive en mí y yo soy él, de manera que cuento la historia de mi padre en primera persona", indica el autor. "En la novela hay una especie de relación entre la voz personal de un monólogo interior, contado en unos cartuchos de texto, y las imágenes, que a ves son complementarios o contradictorios".

"Qué bien, por fin ya no veo nada"
El noveno arte permite, además, construir metáforas visuales que pueden reflejar estados anímicos de manera muy efectiva. Y pone un ejemplo. "Nunca entendí por qué mi padre decidió volver a España en los años cincuenta, ya que iba a suponer una amputación ideológica. Esa amputación se ilustra con una enorme águila franquista que sobrevuela y desciende de golpe sobre él y le arranca los ojos", describe Altarriba. "Entonces, con las cuencas vacías, se dirige al lector y dice: 'Qué bien por fin ya no veo nada'. Frase que creo que resume el desánimo de muchas personas bajo el franquismo que preferían no ver".
"Es una historia dura", admite Altarriba, "pero también he introducido dosis de amor y humor, no todo es tragedia o sufrimiento", precisa. Con todo, advierte que el propio título del álbum contiene una pequeña esperanza. "Mi padre intenta volar a lo largo de toda su existencia, pero sus alas son cortas o la resistencia de la realidad es insalvable", señala. "Pero en el momento en el que salta de la cuarta planta y emprende el vuelo, convertido en personaje de ficción y gracias al éxito del libro, llega a ser querido y comprendido por más gente de la que nunca se hubiera imaginado".

ver la noticia en: elpais

Kim (Joaquim Aubert)

Los primeros pasos profesionales de Kim (Joaquim Aubert, 1942) se encaminaron hacia una historieta de tendencia alternativa y rompedora, muy en la línea del comix underground norteamericano, publicando en revistas musicales tan populares en 1976 como Vibraciones. Mientras desarrollaba un estilo propio en cabeceras satíricas semanales de la década de los setenta (Por Favor, Muchas Gracias, Mata Ratos o Barrabás), Kim se presentó en la redacción de El Jueves. De allí salió con un nuevo personaje, Martínez el Facha, que aparece en las páginas del semanario desde su primer número, y que se ha convertido en la única serie publicada ininterrumpidamente durante sus treinta años de historia.

Pero Kim –que como tantos otros empezó estudiando Bellas Artes, lo dejó y quiso ser pintor– no es sólo Martínez el Facha. También ha desarrollado su faceta de dibujante de cómics en publicaciones muy conocidas en la década de los ochenta (Rambla, Makoki, Titanic o El Víbora), en las que demostrósu increíble facilidad para el dibujo, tanto realista como caricaturesco, y su inquietud por desarrollar otras temáticas. Su excelente dominio del color y su depurada técnica como ilustrador han pasado por diferentes revistas (Penthouse, Playboy...), además de las páginas de El Jueves, donde ha realizadoespectaculares portadas, pósteres e ilustraciones de gran formato, plasmadas, por ejemplo, en parasoles para el coche. Su ya larga y muy fructífera trayectoria de ilustrador, humorista e historietista ha sido refrendada con galardones: el Gran Premi del Saló Internacional del Còmic de Barcelona en 1995 y, más recientemente, el XII Premio Internacional de Humor El Gat Perich, en su edición de 2007.

En el año 2006 comienza una novela gráfica con guión de Antonio Altarriba, El arte de volar, que se publica en 2009, llevándose varios premios, entre ellos el Gran Premi del Saló Internacional del Còmic de Barcelona, el Premio Nacional de Catalunya y el Premio Nacional de España.A pesar de todo, sigue cada semana con su personaje Martínez el Facha. Y esto no termina aquí: Kim guarda todavía muchos ases en la manga...

fuente: información extraída de www.eljueves.es


Antonio Altarriba



ANTONIO ALTARRIBA
Nací en Zaragoza en 1952 y siempre he vivido entre absorto y abducido por la ficción.
De niño leía con pasión todo tipo de narraciones pero, más que leerlas, me gustaba inventarlas. Pasaba horas dibujando batallas o urdiendo intrigas para la docena de indios que componían mi arsenal de juguetes. Me bastaba abrir el Atlas (Salinas, edición de 1958) para imaginar los más extraordinarios viajes o las más rocambolescas aventuras.
También disfrutaba contando historias a mi amigo Antonio Sarrablo. Íbamos y volvíamos juntos de clase y yo me las arreglaba para que la acción alcanzara su punto culminante al llegar al portal de casa. Así me aseguraba de que, al día siguiente, Sarrablo, aunque sólo fuera para conocer la continuación, vendría a buscarme. Aún recuerdo algunos de los episodios de aquel relato interminable (probablemente de 1963 a 1966) y la atención extasiada de mi amigo. Eran historias inspiradas en tebeos, películas, seriales radiofónicos, novelas de aventuras y contadas desde la erupción hormonal. Esa manera de iniciarme en el arte de narrar me dejó claro desde un principio que, al igual que tantos otros, escribo para que me quieran o, al menos, para que me acompañen al colegio.
Lo de menos para mí ha sido la forma de contar. Y no es que no me importe el medio, pero me gusta cambiar. Encauzo la imaginación por canales distintos y la vierto en viñetas, fotos o palabras. Así varío y me hago la ilusión de que no escribo siempre la misma historia. Creo que diversidad y diversión van de la mano y no sólo en la etimología.
He hecho una clasificación de los distintos géneros y medios que he utilizado. Se trata de una clasificación aleatoria pero que agrupa casi todo lo que he escrito.
No sé si considerarme disperso o divergente pero, de momento y fundamentalmente, soy.


GUIONISTA DE COMIC
Mi trabajo como guionista es consecuencia de una incapacidad, quizá de un desequilibrio entre la cabeza y las manos. No sé realizar las imágenes que me vienen a la mente. Soy un minusválido de la plástica y, para compensarlo, busco dibujantes, fotógrafos, pintores… Tengo que agradecerles que hayan dado forma y color, expresión y sentido a mis guiones. Sin ellos mis historias seguirían siendo sueños. Dependo muy estrechamente de mis realizadores porque, en mi caso, los argumentos suelen surgir de imágenes. Hasta los relatos literarios contienen situaciones muy visuales. Y no sé si imagino porque soy miope o soy miope porque imagino. Llevo gafas desde niño y padezco una “miopía magna” que se agrava con la edad. Vivo cada vez más de las imágenes de mi cabeza porque las que me suministran los ojos se difuminan progresivamente. Ignoro cómo funciona este circuito que, sin duda, se retroalimenta. ¿Me refugio en la imaginación porque veo cada vez peor o, al vivir ajeno al mundo, se me apaga la vista?
Quizá todo se explique por mi relación con los tebeos, un medio eminentemente visual. Aprendí a leer en sus páginas y hasta los catorce años me nutrí casi en exclusiva de sus historias. Luego me aparté de esas lecturas, pero tuve la suerte de vivir en Francia entre 1973 y 1975, cuando la historieta francófona experimentaba un cambio trascendental que la iba a convertir en un medio artístico.  Y me reincorporé al mundo de las viñetas con la misma fascinación que experimentaba de niño. A partir de 1977 empecé a escribir guiones convencido de que exploraba un territorio lleno de posibilidades.
Treinta años después, sigo explorando.

ESCRITOR SOBRE COMIC
¿Qué es primero, la teoría o la práctica? En el círculo que lleva de la reflexión al acto o del proyecto a su realización resulta difícil saber dónde se encuentra el origen. Probablemente lo uno lleve a lo otro en una espiral, más que en una círculo, que intenta diversificar las propuestas y ampliar el imaginario. Desde luego yo me pierdo en la estrecha frontera que separa lo uno de lo otro y con asiduidad la atravieso tanto en una dirección como en la contraria. Es más, me resulta difícil entender que haya tantos críticos incapaces de adentrarse, aunque sea con discreta privacidad, en los vericuetos de la creación y, al revés, tantos artistas reacios a explorar las implicaciones de su obra.
En el caso concreto del cómic empecé por la teoría. A partir de 1976, confrontado a la necesidad de hacer una tesis para seguir en la Universidad, decidí trabajar sobre el medio que me parecía esconder un mayor misterio expresivo, síntesis quintaesenciada de imagen y palabra. No era fácil porque en España no existía tradición académica de estudios sobre historieta y menos en Filología. Es más, todo el mundo me lo desaconsejó tanto científica como estratégicamente. El tema no merecía culturalmente la pena y, desde luego, no iba a contribuir a mi promoción profesional.
A pesar de ello, insistí y por fin logré que Francisco Hernández, catedrático de Literatura Francesa en Valladolid, aceptara la dirección del trabajo concediéndome, a falta de conocimientos sobre el tema, una absoluta libertad para abordarlo. Me centré en lo que en aquellos momentos constituía el corpus más innovador, la producción francófona de 1970 a 1980. Además de repertoriar un amplio catálogo de publicaciones, la tesis pretendía establecer algunos rasgos diferenciadores entre el relato en imágenes y el literario y acotar la especificidad del medio. La titulé La narración figurativa no tanto para presentar los tebeos con terminología ennoblecedora como para dejar clara mi apuesta teórica. En el cómic la narración se ve condicionada por la figuración, por lo tanto resulta más adecuado reivindicarlo como «narración figurativa» que como «figuración narrativa», concepto en boga por aquellos años. Disquisiciones aparte, leí la tesis en 1981, conseguí el premio extraordinario de doctorado y, aunque nunca se publicó, he bebido durante años de sus propuestas.

fuente: información extraída de www.antonioaltarriba.com

Gabriel García Márquez, in memoriam



Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría  más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…., He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

Me apartaría de los necios, los habladores, de las gentes con malas costumbres y actitudes.
Sería siempre honesto y mantendría llenas de amor y de atenciones a las personas a mí alrededor, siempre trataría de dar lo mejor…

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que  un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si  mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”,  “por favor” , “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus nobles pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.                   

Gabriel García Márquez
1927-2014