miércoles, 19 de mayo de 2021

Hobbies

 


What hobbies have you had in the past?  Did the pandemic and the subsequent lockdown lead you to cultivate new ones?  There is some historic precedent for that behavior-

 

https://edition.cnn.com/2021/04/04/us/pandemic-hobbies-great-depression-wellness-trnd/index.html

 


As this will be our last class together for this academic year, I would also like to know what hobbies you are thinking about picking up during the summer.  If you need some help on how to find a new hobby, here's a helpful guide-

 

https://www.bustle.com/articles/119942-how-to-find-a-hobby-as-an-adult

martes, 4 de mayo de 2021

recomendaciones

En la sesión que hemos tenido hoy en el club de lectura juvenil hemos recomendado un libro. El que quisiéramos... y este ha sido el resultado: 

El Hobbit de J.R.R. Tolkien. Luis nos recomienda este libro escrito en 1930 para divertir a sus  hijos. Es la primera obra del universo de Tolkien, de cuyas manos saldrá luego El Señor de los anillos.

Momo de Michael Ende es el libro que nos recomienda Ada. Que por cierto, ya se lo había leído pero ha hecho una relectura. Momo es una niña con una cualidad muy especial, escuchar a la gente y hacerles sentir bien. Pero llegarán los hombres de negro... y nos preocuparemos demasiado por el tiempo. 

Los gatos guerreros es el libro que nos recomienda Nuria, lo ha escrito Erin Hunter, y pertenece a una saga con muchísimo éxito en EEUU, traducida a más de 30 idiomas.nos cuenta la historia de unos clanes de gatos salvajes y su vida en el bosque bajo la atenta mirada de sus antepasados (clan estelar)

 

Primos s.A. de María Menéndez Ponte es otra saga que nos recomienda Noelia. El título del libro que se ha leído es El monstruo de la laguna, y es el quinto volumen de esta colección llena de aventuras, misterio y, esta vez, vacaciones. ¿Lograrán resolver el caso?

 

El escarabajo de Horus de Rocío Rueda Sastre, es el libro que nos recomienda Daniel, un libro que combina magia, historia y misterio, y que nos hace viajar desde el museo del Louver al antiguo Egipto, al de los faraones. Por cierto, la escritora es de muy cerquita de aquí, de Saldaña.

 

 

 

Amanda Black, una herencia peligrosa. Nos lo recomienda Paula, y es el primer libro de lo que parece que podría ser una saga. Lo escribe Juan Gómez Jurado, autor que muchos padres y madres reconocerán por La Reina roja, entre otros; y por Bárbara Montes. y
que está lleno de intriga, aventuras y acción. Amanda Black, la protagonista, recibirá una carta que le llevará a la casa familiar, donde descubrirá cosas de su pasado. Puedes escuchar el audio que nos manda Paula.

 

Tierra de Dragones, de James A. Owell
es el libro que nos recomienda Ana, se publicó en 2007 y es una obra llena de fantasía que se ambienta en Inglaterra en la primera guerra mundial, pero donde aparecen el rey Arturo, la Atlántida o el capitán Nemo, los protagonistas tendrán acceso a él a través de un atlas muy especial. 

 

 

Las aventuras del capitán calzoncillos nos las recomienda Raquel, esta hilarante aventura, de la que luego surgieron otros libros, fue escrita por Dav Pilkey, y ha tenido tanto éxito que hicieron una peli de estos dos chicos que dibujan comics y del director de su cole que no les deja... pero que acaba convertido en el Capitán Calzoncillos.

 

 

 


El tesoro más precioso del mundo de Alfredo Gómez Cerdá
nos lo recomienda Ouarda, y en el que se mezcla la novela y el teatro a través de dos personajes, Flor, una chica que va a todas partes con una maleta cargada de títeres, y Nomeacuerdo, un escritor que parece que es bastante olvidadizo, pero que tiene una gran imaginación.

 

 

El último libro que recomendamos es el verano de la sirena, escrito por Mollie Hunter. Ambientado en tierras del norte, en Escocia, en un pueblo de pescadores, un pueblo vive amenazado por la presencia de una pretenciosa sirena que no soporta que
hablen mal de ella. Eric, un viejo pescador se atreverá a decir que la sirena no existe. A partir de ahí la vida de sus nietos: Anna y Jon da un giro, y ellos serán los únicos que puedan liberar al pueblo de la maldición de esta criatura fantástica.

Doctor de Soto, dentista de animales

 En el club de lectura infantil hemos leído Doctor de Soto, dentista de animales. Un divertido cuento sobre dos ratones dentistas con un dilema, ayudar a curar el dolor de muelas a un zorro  que.. glups, se los podría comer. 

¿Su ingenio será capaz de sanar al zorro y no acabar en su estómago? ahí lo dejamos.

Por cierto, ¿Sabíais que el ratoncito Pérez no trabaja en todos los países? en otros sitios los niños y niñas reciben la visita del hada de los dientes, que en Irlanda se llama Anna Bogle, en Francia es le petite souris quien se encarga.

ah en algunos países asiáticos el diente de la mandíbula inferior se entierra, y el de la mandíbula superior se tira al cielo pidiendo un deseo, que el diente se sustituya por el diente de un ratón. Resulta que los dientes de ratones crecen durante toda la vida.

 


jueves, 29 de abril de 2021

La isla del Tesoro

La isla del tesoro de R.L. Stevenson, es un clásico que problablemente la mayor parte de los padres y madres de los niños y  niñas que particpan en el club juvenil, han leído. 

Unos cuantos años después, lo leemos también... pero en una versión en cómic de David Chauvel con la que no se pierde su esencia.  

¿nos gustaría irnos de aventuras a buscar un tesoro? por supuesto. Con el parche en el ojo y el loro en el hombro incluidos. 

Tiendascosmic: Cómics - La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson

La odisea contada a los niños

 

 

 

 

 

 

 En el club de lectura infantil hemos leído La odisea contada a los niños, de Rosa Navarro Durán. Una adaptación de este clásico griego, con la que conoceremos quiés es Ulises, Poseidón, Telémaco, Atenea o Penélope. 

Por cierto, ¿sabías que La Odisea es un poema  compuesto hace casi tres mil años, y que está escrita en griego, en 12.110 versos?

martes, 13 de abril de 2021

ARte, de Yasmina Reza

 

Yasmina Reza: «Lo que define a un creador es la libertad»

La autora de «Arte» conversó con Miguel del Arco, director de la producción española de la obra actualmente en cartel, sobre el texto, el teatro, el compromiso político o la creación artística

Julio Bravo Madrid Guardar

Hace algo más de veinte años, Yasmina Reza (París, 1959) fue a casa de un amigo suyo -un dermatólogo llamado Sergio, para más señas- y se encontró con que había comprado un cuadro absolutamente blanco. A pesar de que no era millonario, se había gastado en él 200.000 francos (el equivalente a unos 40.000 euros actualmente); la reacción de Yasmina Reza fue reírse, y su amigo Sergio lo hizo también, mientras admitía que había sido una locura.

Aquella anécdota se convirtió en una de las obras de mayor éxito internacional de las últimas décadas: «Arte», que actualmente se ofrece en El Pavón Teatro Kamikaze, interpretada por Roberto Enríquez, Cristóbal Suárez y Jorge Usón, bajo la dirección de Miguel del Arco. Con él conversó ayer, en el propio escenario de la función, la dramaturga francesa; en la charla, Yasmina Reza destiló alguna de sus lúcidas ideas acerca de la creación literaria, de la situación actual del teatro, el compromiso político y, naturalmente, de la que es su obra más popular -ha sido traducida a más de una treintena de idiomas y es la pieza contemporánea más representada-. «No me importa que me relacionen con esta obra solamente -reconoce-; por fortuna, otro de mis textos, “Un dios salvaje”, también tuvo mucho éxito -aquí no hubo una buena producción, pero en otros países sí- y popularmente no soy autora de una sola obra. De todos modos, me siento más cercana a otras piezas mías más atmosféricas».

Sonríe abrumada cuando escucha de labios de Miguel del Arco que «Arte» es «un clásico contemporáneo». «Es algo injusto -dice la dramaturga-; sobre un texto tiene que pasar el tiempo para ser considerado un clásico. Lo es cuando cien años después de escrito sigue siendo contemporáneo». Sin embargo, algo de razón debe tener Del Arco cuando la autora revela que la obra se estudia en los institutos franceses, en una edición especial para alumnos que incluye preguntas sobre el texto que ella misma, confiesa, no sabe contestar.

Una tragedia

Yasmina Reza, sin embargo, no tiene dudas cuando se le pregunta si «Arte» es «una comedia o una tragedia». «Una tragedia», responde rotunda, y a continuación explica lo que ella entiende por humor -la obra siempre provoca carcajadas en el público-: «ser sensible al ridículo de las cosas; no es el gag ni el chiste; es el exceso, dar un paso adelante, y en mis obras se ríen, creo, por esto». Y es una tragedia porque la obra habla, según su autora, «del desgarramiento de una amistad, y eso es verdaderamente trágico». Por ello, reconoce, le gusta la versión dirigida por Miguel del Arco. «Se pone el acento en ese aspecto. “Arte” habla de una pasión amorosa, no de una amistad distante; en esta función hay celos, hay posesión, hay cambios de bando... La amistad no es tranquila, es una pasión feroz».

No todo fueron parabienes para la obra, sin embargo, el día de su estreno. Yasmina Reza recuerda que se le tachó de misógina, «porque los protagonistas son tres hombres y las mujeres de las que se habla salen mal parada; pero es que yo partía de un hecho real y de tres hombres reales, que hablaban así de sus mujeres». Tampoco en el universo del arte contemporáneo fue muy bien acogida, por la crítica -bastante evidente- que se hace del esnobismo que existe en este mundo. «En Francia me tacharon de reaccionaria; sin embargo, en Estados Unidos varios museos y galerías regalaban entradas a sus clientes y me invitaban a sus exposiciones».

Precisamente del estreno en Nueva York cuenta Yasmina Reza una anécdota que le ayuda a ilustrar una cuestión acerca de la «propiedad» de las obras teatrales al subir a escena. «El éxito que la obra tuvo en Londres, donde se presentó traducida por Christopher Hampton (el autor de «Las amistades peligrosas») hizo que se estrenara en Broadway. Se hizo una lectura con los actores para “americanizar” la versión –narra la dramaturga-; teníamos todos el original francés y la traducción inglesa, que es la que se leyó. Alan Alda, que habla francés, hacía sugerencias para la adaptación americana muy divertidas; yo las aceptaba encantada, pero Christopher Hampton decía que no, que no era lo que yo había escrito. ¿Quién puede saber mejor que el autor lo que ha escrito? Él insistía. Volvimos luego al hotel y tuvimos una discusión metafísica sobre a quién pertenecía el texto».

Peligros

A Yasmina Reza no le gusta que la definan como «artista». «Es un término que implica un estatus social que no me gusta; cuando se alcanza acechan todos los peligros. Hay algo en el artista que debería permanecer asocial; debe mirar hacia adentro y mantener siempre un punto de rebeldía, porque lo que define a alguien que crea es la libertad, y eso está reñido con los honores sociales. Por eso no me gustan las entrevistas, no hago televisiones ni firmas de libros: para protegerme. De todos modos, no estoy tan loca como para pensar que soy absolutamente libre».

Toca hablar ahora del compromiso político del creador. Yasmina Reza se muestra igual de contundente que en el resto de la charla. «Estamos en una sociedad política y de hechos; es imposible abstraerse. Todo es posicionamiento, y más en un escritor: todo lo que se escribe es político. Si no, no eres de tu tiempo. Pero creo que los escritores no deben expresar sus opiniones políticas, porque destiñen y condiciona el pensamiento de los lectores».

En los últimos años, Yasmina Reza ha asumido la dirección de sus textos -no descarta dirigir los de otros dramaturgos-. «He tenido la suerte de que mis obras han sido montadas por grandes directores, pero con el tiempo me he dado cuenta de que quería ofrecer mi propia visión de mis textos; me encanta dirigirlos. Es una continuidad de la escritura; en ese momento no trabajo como autora, sino como cualquier otro director, pero tengo el ritmo de los textos, y así se lo marco a los actores».

Actriz

Ella misma fue actriz, y piensa que haber pisado el escenario ha sido «fundamental» en su trabajo como autora y como directora -y coincide con ella Miguel del Arco-. «No hubiera escrito teatro como lo he hecho si no conociera el ritmo, los silencios... Mi experiencia como actriz me ha llevado en muchas ocasiones a quitar palabras».

Actores y director, precisamente, son la piedra angular del teatro, dice Yasmina Reza, tirando una piedra sobre su propio tejado. «Un buen texto en manos de malos actores y un mal director puede convertirse en una función atroz, pero unos grandes actores y un buen director pueden hacer un gran espectáculo con un mal texto».

Ahora, Yasmina Reza es una autora consagrada y sus obras tienen la publicación y el estreno garantizados antes incluso de ser escritas. Pero no fue igual al principio. «Los comienzos en el teatro son extremadamente difíciles, y ahora más todavía. La tendencia general del teatro hoy en países como Francia o Alemania -no conozco el caso de España- es de hacer espectáculos sin textos dramáticos. El autor dramático vivo molesta; cuando está muerto ya no, porque se le puede cortar, reescribir... Ahora mismo se presenta un Chéjov en el Odeón de París que apenas tiene un puñado de palabras de Chéjov. Una obra de teatro no es ya necesaria para hacer teatro. 

                                                                                                                                                  fuente: ABC 

Yasmina Reza: “El éxito no es una confirmación del talento”

La dramaturga francesa habla sobre su teatro, el oficio de escribir y su familia judía, felizmente desenraizada

El teatro y su retrato de las clases medias acomodadas han encumbrado a Yasmina Reza. o

Yasmina Reza (París, 1959) parece incómoda con el éxito que le llegó siendo apenas treintañera y que no le abandona. Hoy, con 53 años, es una autora consagrada que ha recibido los principales premios de teatro, en Francia, Reino Unido y Estados Unidos, y que ha visto ampliadas sus audiencias gracias a la versión cinematográfica de Un dios salvaje, realizada por su amigo Roman Polanski. Reza se niega a analizar y a explicar sus obras, en esta entrevista que concede coincidiendo con la aparición en español en un único volumen de Tres versiones de la vida y Una comedia española, publicados por Alba en su colección Artes escénicas/Textos, en la que ya se ha editado Un dios salvaje. La escritora responde por Internet a un cuestionario de preguntas del que pide se excluya cualquier alusión a las pasadas elecciones francesas. Celosa de su imagen, Reza escoge también la fotografía que ilustrará el texto.

Yasmina Reza escribió Arte, su primer gran éxito internacional, en seis semanas, en 1994. ¿Le costó digerir la fama o podríamos decir, parafraseando a Giulio Andreotti, que el éxito desestabiliza al que no lo tiene?

—El éxito no es, evidentemente, un acontecimiento que se pueda aceptar de manera neutra. Es algo que “desestabiliza” en el sentido literal del término, como todo deseo que llega a realizarse. El éxito provoca muchos malentendidos. Entre la gente que te admira, muchos lo hacen por razones que, en tu opinión, no son las correctas. Esa es la razón de que no proporcione seguridad. Nunca he pensado que el éxito sea una confirmación del talento.

No todas las obras de Reza —que ha explorado también la novela con Hammerklavier, Una desolación o Adam Haberberg— han sido éxitos fulminantes. Sin embargo, hay pocos casos en la literatura actual en los que un autor sintonice de una manera tan rotunda con el público en diferentes formatos. Reza demostró dominar el relato periodístico con su libro El alba la tarde o la noche, sobre el expresidente francés Nicolas Sarkozy, al que siguió durante toda la campaña previa a las elecciones de 2007. Un libro que se vendió en Francia como rosquillas. Su retrato no totalmente negativo de Sarkozy, como ella descendiente de inmigrantes judíos, no gustó demasiado a la izquierda.

Los grandes actores no dejan de sorprenderme. Me asombran, van más allá de lo que yo esperaba”

Pero es el teatro, y su retrato de las clases medias acomodadas y aparentemente triunfadoras y civilizadas, lo que le ha convertido en un nombre de referencia. Piezas que indagan en las trampas de la existencia, como Tres versiones de la vida, escrita en 2000, que trata de los sacrificios que exige la sociedad al que quiere llegar a lo más alto. ¿Puede el talento evitar esa servidumbre? “Es difícil responder de una forma general. En lo que me concierne, no he tenido en cuenta nada más que mi cabeza”, responde la escritora. “Nunca he escrito nada que no hubiera nacido de un deseo personal. He sido muy solicitada, pero creo que me resulta más fácil decir no que sí”.

Reza no exagera. Desde mediados de los años noventa ha sido cortejada por multitud de directores, ansiosos de llevar sus obras a la escena, o al cine. En Estados Unidos se la presentó como una mezcla de Molière y Woody Allen. Una combinación que ni siquiera toma en cuenta. “No tengo una mirada analítica sobre lo que hago. Mis textos puramente literarios no tienen nada que ver con esas comparaciones”, dice. Tampoco es partidaria de dar nombres cuando se le pregunta por los autores que prefiere. “No me gusta citar a escritores contemporáneos porque siempre que lo hago, enseguida pienso ¡oh, me he olvidado de aquél!”.

Incómoda con su perfil de triunfadora, reforzado con el estreno de Un dios salvaje, escrita por encargo y en pocas semanas, en 2006, se niega a abordar el tema cuando se le pregunta cómo ha conseguido conquistar a los espectadores de medio mundo. “No lo sé. No lo percibo así”. ¿Tendrá algo que ver con su capacidad de describir personajes de un mundo global? ¿Acaso no podrían ser, aparte de parisienses, londinenses, neoyorquinos o madrileños los tres amigos de Arte, o las dos parejas de Un dios salvaje?

—Sinceramente, no me corresponde a mí contestar eso. No soy socióloga. Y me niego a ser una comentadora parásita de mis escritos.

Su éxito internacional fue visto con cierta suspicacia en Francia. En 2009, en declaraciones a The New Yorker, se quejó de los periodistas de izquierdas “en cuya opinión el éxito es de derechas”. ¿Quizás les molesta su desprecio por la intelectualidad francesa?

—Perdone, pero de nuevo me resulta difícil contestar, porque la situación es complicada y está evolucionando. El éxito, en Francia, pero creo que también en otros países, es percibido, a veces, erróneamente, como falta de integridad. Usted me asocia con el éxito porque me habla de textos que han dado la vuelta al mundo. Pero también he escrito cosas que me gustan tanto o más, que han funcionado de una manera más modesta. Por otra parte, siempre me las he arreglado para no ser prisionera de un solo género. No desprecio a los intelectuales lo más mínimo. Al contrario. Pero no tenemos el mismo oficio. El intelectual se ocupa de pensar el mundo, intenta descifrarlo, acosa una verdad oscurecida. El escritor critica el mundo, lo interpela, busca su propia verdad que no tiene el menor valor de ejemplo. El escritor no es un intelectual.

Un aspecto fundamental de sus obras es que sus personajes no son buenos ni malos en estado puro. Solo personas comunes. Simples ciudadanos, miembros de una sociedad desarrollada, más proclives quizás, por ese motivo, a sufrir episodios de violencia. “No. El principio de la civilización, de todas las civilizaciones pasadas y presentes, es contener la violencia, el salvajismo inherentes al hombre”, precisa la autora.

Podría pensarse, leyendo sus obras, que Yasmina Reza está más interesada por el universo masculino que por el femenino. “Durante mucho tiempo me sentía más protegida creando personajes masculinos. Pero desde hace años ya no es el caso”, aclara ella. “Mi última obra, Comment vous racontez la partie (Cómo cuenta usted la partida), tiene como heroína a una mujer. Una comedia española explora más a las mujeres que a los hombres”.

En Una comedia española habla de actrices, un territorio que conoce bien Reza, que estudió interpretación en la escuela Jacques Lecoq de París, y ha probado varias veces lo que se siente sobre un escenario. Una experiencia que califica de “esencial”, en su obra. “No habría escrito nunca de la manera que lo hago, en mi opinión muy económica, si no hubiera tenido la experiencia de la interpretación. Escribo dejando un hueco muy importante a los silencios, al subtexto, a todo lo que acompaña a las palabras y puede ser utilizado por el actor”. En cuanto a los actores, declara su “afecto” sin fisuras por su trabajo. “Les debo mucho. Pienso en ellos cuando escribo teatro. Les doy lo que me parece mejor para la interpretación futura, pero los grandes actores no dejan de sorprenderme. Me asombran, van más allá de lo que yo esperaba. He tenido la suerte y el privilegio de ver mis obras interpretadas por grandes actores en diferentes idiomas. Siempre me han enseñado mucho. Incluso sobre el sentido profundo de mi escritura”.

Y sin embargo, abandonó con gusto una profesión que ha calificado de “desastrosa” por el grado de dependencia que conlleva. Reza, madre de dos hijos, Alta, abogada penalista de 23 años, y Nathan, aspirante a cantante, de 19 años, nacidos de su relación con el cineasta Didier Martiny, se ha distinguido siempre por su espíritu independiente y su interés por probar su talento en todos los frentes.

En 2009 dirigió una película, Chicas, basada en Una comedia española. El filme pasó desapercibido, pero la escritora se declara satisfecha. “Me encantó. No tengo la impresión de haber hecho algo diferente de lo que hago normalmente. Tenía la impresión de estar escribiendo de otra manera, con otras herramientas”. Chicas cuenta la historia de una madre, con algunos rasgos de la propia madre de la autora, y de sus hijas. Y es que su familia es un tema importante para la escritora.

“Mis orígenes son muy complejos”, cuenta. “Mi padre era judío de Samarcanda, nacido en Moscú. Mi madre es húngara y también judía. Tengo la herencia doble de los sefarditas y de los asquenazis. Sin embargo, ninguno de los dos era religioso ni interesado en las tradiciones. Mi familia era la quintaesencia de la familia cosmopolita, feliz de no estar cargada de raíces. Lo contrario de lo que la mayoría de la gente busca”. La falta de raíces, el sentirse un poco externa a la sociedad en la que nació (un suburbio de clase media de París), ha marcado su obra. A tenor de su éxito, habría que decir que de manera positiva, pero Reza lo considera irrelevante en su trabajo. “Todo es bueno para un escritor. Funciona con lo que tiene. El escritor no depende en absoluto del contexto. Para un escritor es buena tanto la guerra como la vida tranquila. De todos modos, por definición está mal adaptado”.

fuente: El País 

Yasmina Reza


Yasmina Reza nació en París. Su padre, nacido en Moscú, descendiente de una familia judía expulsada de España por la Inquisición y que se refugió en Uzbekistán, y su madre, violinista, de una familia de judíos húngaros, se conocieron en París.

estudió Sociología y Teatro en la Universidad de Nanterre. Además de francés, habla inglés y alemán. Comenzó a actuar en papeles de obras nuevas o clásicos de Molière o Marivaux. En 1987, escribió Conversations après un enterrement (Conversaciones tras un entierro), que recibió el premio Molière.

Después de esto, tradujo La metamorfosis de Franz Kafka para Roman Polanski, lo que le valió una nominación para el premio Molière a la mejor traducción. Su segunda obra, La Traversée de l'hiver (La travesía del invierno), ganó también el premio Molière. Su tercera obra teatral, L'Homme du hasard (El hombre del azar), tuvo mucho éxito en varios países. Su obra Art (Arte), ganó también el premio Molière y fue otro éxito internacional.

Más de una década después, volvió a la actualidad con otra obra de éxito, Le dieu du carnage (2007), conocida en español como Un dios salvaje; que fue adaptada al cine por Polanski en 2011, con un rutilante reparto: Jodie Foster, Kate Winslet, John C. Reilly y Christoph Waltz.

Ha recibido los más prestigiosos galardones por sus obras tea­trales (como el Molière, el Laurence Olivier, el Theater Houte y el Tony).

Fuente: anagrama, Wikipedia